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Pintura EL GRITO, del artista noruego Edvard Munch
La industria del miedo.
En esta ocasión, dada la inseguridad que no solo en México si no en todo el mundo existe, en donde la sociedad vive en un estado de MIEDO constante, es prudente escribir a este respecto.
En actualidad la inseguridad se ha incrementado en niveles nunca antes vistos en la historia de la humanidad, en la cual los ciudadanos nos encontramos cautivos de la delincuencia, sin que podamos hacer algo al respecto, más que tomar medidas precautorias para cuidar nuestra vida, seres queridos y patrimonio.
Dadas las condiciones en la que se encuentra sometida la vida diaria, que nos obliga a cambiar nuestra forma de vida en todos los aspectos, desde el horario de salir de casa (mas temprano), lugares a frecuentar, forma de transportarse, uso de alarmas, vehículos blindados y hasta contratación de seguridad privada, para poder estar un poco más tranquilo y seguir con la vida diaria. Lo anterior es el resultado del miedo a ser asaltado, robado, secuestrado, asesinado y principalmente a la incapacidad del Estado para brindar la seguridad pública.
El miedo del mundo se ha capitalizado a un sector particular lucrativo que se llama seguridad privada, especializadas en ventas de armas de defensa, alarmas, guardia personal, creación de cárceles privadas, etc., Empresas que en los últimos años se han incrementado de forma considerable; por lo que sería prudente sin pensar mal, preguntarnos el porque de este fenómeno, y, la repuesta es sencilla, LA DELICUENCIA Y LA INSEGURIDAD SON UN BUEN NEGOCIOS para unos pocos que lucran con la materia prima que se llama miedo.
Respecto a este tema, el Autor Eduardo Galeano escribe en el “libro la escuela del mundo al revés”, algo muy revelador y consiente “el miedo es la materia prima de las prósperas industrias de la seguridad privada y del control social. Una demanda firme sostiene el negocio. La demanda crece tanto o más que los delitos que la generan, y los expertos aseguran que así seguirá siendo. Florece el mercado de las policías privadas y las cárceles privadas, mientras todos, quien más, quien menos, nos vamos volviendo vigilantes del prójimo y prisioneros del miedo.”; por lo que parece que la inseguridad, es un mercado altamente demandante y remunerables para los empresario, y lejos de poder erradicarlo pareciera que por las anteriores razones es todo lo contrario, ya que si erradicara se perdería mucho.
La inseguridad va avanzando como un virus que contamina cada vez más partes de la sociedad, y el Estado intenta erradicar este mal creando cada vez más leyes penales, castigos más severos y sobre todo cárceles; pero la realidad, responde a otros factores, ya que tanto las leyes como las cárceles solo la reprimen mediante la intimidación, sin atacar a la causa que produce el mal. Las cárceles actuales o también llamadas centros de readaptación social, no cumplen con su objetivo de readaptación de las personas a la sociedad, únicamente se preocupan por el castigo corporal, dejando a un lado la reintegración del infractor a la sociedad. El Estado al no poder readaptar a los infractores, da como resultado, la reincidencia y por lo tanto, la cárceles se ven sobre pobladas, lo que obliga al Estado ha crear nuevas cárceles, erogando grandes cantidades de recursos al sector comercial de la seguridad privada.
“En la sociedad actual los cautivos del miedo no saben que están presos. Pero los prisioneros del sistema penal, que llevan un número en el pecho, han perdido la libertad y han perdido el derecho de olvidarlo. Las cárceles más modernas, últimos chillidos de la moda, tienden a ser, todas, cárceles de máxima seguridad. Ya no se proponen reinsertar al delincuente en la sociedad, recuperar al extraviado, como antes se decía: simplemente se proponen aislarlo, y ya nadie se toma el trabajo de mentir sermones. La justicia se venda los ojos para no ver de dónde viene el que delinquió, ni por qué ha delinquido, lo que sería un primer paso hacia su posible rehabilitación. La cárcel modelo del fin de siglo no tiene el menor propósito de redención, y ni siquiera de escarmiento. La sociedad enjaula al peligro público, y tira la llave.” (Eduardo Galeano).
¿Y tu que opinas?
Para terminar este artículo, transcribo, una lista de diferentes miedos de la actual sociedad en la que vivimos que se denominamos el miedo global.
El miedo global
Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo de caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones, miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura, al tiempo sin relojes, al niño sin televisión, miedo a la noche sin pastillas para dormir y miedo al día sin pastillas para despertar.
Miedo a la multitud, miedo a la soledad, miedo a lo que fue y a lo que puede ser, miedo de morir, miedo de vivir. (Eduardo Galeano)
¿Cual es el tuyo?:
Publicado por:
Lic. Fernando Fco. Moreno Ruiz.